Stop Whaling - A Better World for Animals and People
IFAW on MySpaceSong of the Whale BLOG

Los peligros del ruido en el océano: Cayendo en oídos sordos

El ruido producido por el hombre en los océanos del mundo es una forma grave de contaminación submarina que puede causar una perturbación en la conducta de las ballenas, lesiones físicas y hasta la muerte. El océano es un ambiente altamente acústico donde el sonido viaja cinco veces más lejos que en el aire. Las ballenas usan su audición sensitiva y vocalizaciones únicas para localizar y comunicarse entre ellas, navegar, encontrar comida y evitar a los depredadores. Como resultado, cualquier ruido generado por el humano, por insignificante que se crea, puede ser como una agresión acústica para estas sensibles criaturas.

Si bien el ruido es reconocido como una forma de contaminación, el ruido en el océano permanece en su mayoría sin regulación y los intentos para reducir los daños a la vida marina han sido generalmente inadecuados y/o inefectivos.

El ruido producido por el hombre que predomina es el del tráfico diario de buques. Los barcos generan ruidos dentro de la misma frecuencia que usan muchas especies de ballenas, particularmente la gran ballena franca. Una prolongada exposición a los ruidos de los barcos puede causar que las ballenas abandonen su crítico hábitat, quizás afectando patrones saludables de alimentación o reproducción.

El sonido submarino es también generado por los desarrollos industriales en alta mar como sondeos sísmicos, tuberías, construcciones de plataformas y perforaciones. Se ha demostrado que el ruido de los sondeos sísmicos provoca el desplazamiento de las ballenas y la reducción de las vocalizaciones de estarlas mismas. Ya sea impactando rutas de migración, alimentación, reproducción o zonas de parto, los desarrollos industriales están degradando críticamente el hábitat de las ballenas e impactando la conducta normal de las ballenas en su hábitat alrededor del mundo.

Los sonares militares activos son una forma letal de ruido en el océano. Se ha comprobado que mata ballenas,  altera el canto de las ballenas jorobada, afecta la alimentación de las orcas y ocasiona que marsopas y otras especies entren en pánico y huyan. Los encallamientos masivos de ballenas están entre los impactos más dramáticos y visibles del sonar de alta intensidad.

Take Action Now